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- Inicio y evolución de la migración desde la SADC hacia Sudáfrica
Si bien en África las principales migraciones en los últimos 150 años han sido del campo a la ciudad, las migraciones transfronterizas también han sido significativas. El desarrollo de las economías de las colonias y del apartheid en Sudáfrica afianzaron los mercados laborales dentro de la región en diferentes sectores económicos. Además, la colonización, al crear nuevas fronteras, dividió a muchas comunidades, separado clanes y familias, lo que tuvo el efecto de aumentar los movimientos transfronterizos. Hasta 1963, el libre movimiento estaba permitido entre Sudáfrica, Botswana, Lesotho y Swazilandia. En el caso de Namibia, durante su anexión y administración por parte de Sudáfrica entre el fin de la Segunda Guerra Mundial y su independencia en 1990, el régimen del apartheid también permitía libres movimientos, por lo menos para personas blancas. Actualmente, las migraciones intra regionales comprenden la migración temporal, incluyendo trabajadores/as contratados y migrantes estacionales, migración permanente, y migración forzada o de refugiados/as. Los/as refugiados/as llegan desde Angola, Mozambique y más recientemente desde la República Democrática del Congo, de Rwanda y Burundi, o de países que no pertenecen a la SADC. Cabe destacar la migración circular dentro de estos esquemas, ya que muchas personas migrantes que viajan solas tienen dos hogares, uno en el país de destino y otro en el país de origen. Eso significa que los emigrantes hacen varios viajes al mes o al año.
La migración está cada vez más marcada por movimientos relacionados con negocios fronterizos y de vendedores ambulantes, y menos por empleados. Muchas mujeres participan en estos negocios informales, cruzando la frontera durante pequeños períodos e incluso diariamente. El estudio publicado por el SAIIA y el INSTRAW se centra en la migración transfronteriza desde y hacia Botswana, Lesotho, Malawi, Mozambique, Sudáfrica y Swazilandia, aunque se refiere a otros países cuando se encuentran datos interesantes, sobre todo sobre el tema muy poco tratado hasta el momento del género.
- Número de residentes en Sudáfrica, provenientes de los otros países de la SADC
Aunque la proporción de personas nacidas en el extranjero es superior a la de Sudáfrica en Namibia, Botswana, Swazilandia y Zimbabwe, Sudáfrica cuanta con el mayor número de personas nacidas en el extranjero, sin contar con las personas migrantes en situación irregular, que aumentaría la cifra oficial de 1,106,000 nacidos en el extranjero.
- Distribución por sexo de la migración en la SADC
El Censo de Sudáfrica del 2001 arroja que el 37.4% de los migrantes nacidos en otro país perteneciente a la SADC eran mujeres y solo el 33.8% de los migrantes nacidos en otro país de África (excluyendo la SADC) eran mujeres. La proporción de mujeres es de 49.3% de los migrantes nacidos en países de Europa, 42.1% de los nacidos en Asia y 50.2% de los nacidos en otro país. En los flujos migratorios, los hombres representan más del 85% del total, con excepción de los procedentes de de Zimbabwe (56%) y Lesotho (83%). La mayor parte de estos migrantes están casados o cohabitan (72%). Las mujeres migrantes son sin embargo más propensas a estar divorciadas, separadas o haber sido abandonadas que los hombres. Igualmente, las mujeres migrantes son también más propensas a ser viudas que los hombres. Esto significa que las mujeres son receptoras de remesas en mayor medida que los hombres, lo cual no significa sin embargo que tengan poder de decisión acerca de su uso. Al contrario, los hombres, al detentar en su mayoría la posición de cabeza del hogar, son los que deciden del uso de las remesas. No se conoce mucho acerca de la migración irregular de las mujeres, pero se estima que son los hombres quienes predominan en ese tipo de flujos, ya que la migración de forma irregular representa mayores riesgos para las mujeres. De hecho, para las mujeres que viajan sin permisos, se han reportado varios casos de abusos sexuales.
En Sudáfrica, las minas son el mayor empleador de los migrantes de la SADC. En general, los migrantes tienen los trabajos peor remunerados, pero existen diferencias en la inserción laboral según la nacionalidad. Si las minas emplean al 87% de los migrantes provenientes de Botswana, el 68% de Lesotho, el 62% de Swazilandia, este porcentaje baja a 31% en el caso de Mozambique y al 3% en el de Zimbabwe. Las personas migrantes originarias de Zimbabwe tienen un perfil diferente del resto, ya que el 40% son profesionales (incluyendo a los profesores y los trabajadores del sector salud), o trabajan en el sector informal (20%). Lesotho se destaca por su alto porcentaje de personas insertas en el servicio doméstico (9%). Los trabajos manuales ocupan el 18% de la población originaria de Mozambique, el 14% de Swazilandia, el 9% de Lesotho, el 7% de Zimbabwe y solo el 1% de Botswana. En general, las mujeres encuentran también trabajos manuales, pero no en la misma proporción que los hombres. El trabajo doméstico es un sector importante para las mujeres basoto (44%) pero no tanto para las mujeres de Zimbabwe (6%). El 14% de las mujeres basoto y el 47% de las mujeres originarias de Zimbabwe trabajan en el sector informal. Estos dos sectores proveen pocos ingresos y pocas posibilidades de agruparse como sector, lo que tiene consecuencias negativas sobre la integración en el país de destino y la posibilidad de remesar. En el sector de las minas algunas mujeres se reunifican con sus esposos o compañeros y proveen de servicios a los hombres mineros. En el caso de Lesotho, el aumento del desempleo de los hombres basoto en las minas sudafricanas ha obligado a las mujeres migrar hacia la capital de Lesotho para trabajar en empresas textiles o a migrar a Sudáfrica. En el sector agrícola Sudáfrica provee permisos especiales y tiene un sistema formal de reclutamiento. Las mujeres se dedican más a tareas de cosecha, embalaje y poda y su trabajo es más estacional y peor pagado. El servicio doméstico emplea mayormente a mujeres sudafricanas, aunque genera también oportunidades de empleo para mujeres extranjeras. Otro sector de empleo es el de la construcción, mayormente para hombres, y menos remunerado que el servicio doméstico. El sector informal provee de una importante fuente de ingresos sobre todo a las mujeres originarias de Zimbabwe. Existe finalmente una migración calificada que compensa el vació de la emigración calificada desde Sudáfrica hacia Estados Unidos y Europa.
- Envío y uso de las remesas
Para los hogares receptores de remesas, la mayor parte de las remesas es empleada en cubrir las necesidades y servicios básicos, con diferencias según los países. La mayoría de las remesas es invertida en educación en Zimbabwe (57%) y Mozambique (57%), mientras que se usa una importante parte de las remesas en medicina en Zimbabwe (40%), Swazilandia (39%) y Mozambique (31%). Se evidenciaron casos de inversiones de las remesas en actividades productivas en Swazilandia, concretamente en agricultura, y en Mozambique, en materiales de construcción. El 69% de los hogares receptores basotho reportan haber contratado préstamos, lo que ocurre también en los otros países, en proporciones que oscilan entre el 42% y el 49%. Estos préstamos son empleados en compra de alimentación, lo que significa que dichos hogares son muy dependientes de fuentes externas de ingresos. En general, no se evidencia la aparición de nuevas actividades económicas generadas por la recepción de remesas. Estas más bien permiten aumentar y asegurar el desarrollo humano, al mismo tiempo que representan mayores ingresos nacionales por conceptos de educación, salud, electricidad, agua y otros servicios proveídos por el estado.
Los datos contenidos en esta página son extraídos de los resultados de la investigación “Gender, Remittances and Development: Preliminary Findings From Selected SADC Countries” la cual está publicado en la sección Publicaciones. Para más información, puede ir a la sección "Etudios de Caso".
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