Colombia tiene una superficie de 1.141.748 km2 y una población de 44.531.434 personas. El 72.4% de la población es urbana y el 64% de la población se encuentra por debajo de la línea nacional de pobreza según los datos del PNUD. Se estima que el 7.3% de la población vive fuera del país. Los tres principales países de destino de los flujos migratorios desde Colombia son Estados Unidos (35.4%), España (23.3%) y Venezuela (18.5%).
| Índice de desarrollo relativo al género (rango) |
56/177 |
| Índice de desarrollo relativo al género (índice) |
0.787 |
| Desigualdad de género en educación (tasa de alfabetización femenina como % de la tasa masculina), 2004 |
101% |
| Tasa de actividad económica femenina (% entre 15 años y más), 2004 |
60.5% |
Fuente: PNUD, http://hdr.undp.org/hdr2006/statistics/countries/
- Países emisores de remesas hacia Colombia
El Banco Central de Colombia contabiliza que en el 2003, el 49.2% de la remesas recibidas en Colombia provenían de Estados Unidos, el 35.6% de España, el 4.3% de Gran Bretaña, el 3.3% del Caribe, el 1.5 % de Italia, el 0.9% de Ecuador, el 0.7% de Venezuela, y el 4.5% del resto del mundo.
En Colombia, como en el resto de los países de la región, el volumen de remesas recibidas y el papel de las mismas en la economía ha ido aumentando progresivamente desde 1998, en forma directamente proporcional al incremento de salidas de los colombianos (ver gráfico 1). De acuerdo con las estadísticas del Banco Central, Colombia recibió en el año 2006 por concepto de remesas de los trabajadores 3,890 millones de dólares, lo que supuso un crecimiento del 17,4% respecto al año anterior.
Gráfico 1: Comparación entre la evolución de la migración neta y acumulada y la evolución de las remesas. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos proporcionados por el Banco Central y Departamento Administrativo de Seguridad.
- Ingresos de Colombia en concepto de remesas y comparación con otros ingresos que recibe el país
Las remesas representaron en el 2006 el 2.9% del PIB, el 11.1% de los ingresos corrientes de la balanza de pagos y el 61.8% del total de ingresos de capital recibidos por inversión extranjera directa.
- Distribución de los ingresos de los hogares y remesas
Estudios realizados en 2005 por Garay y Rodríguez señalan que en el Área Metropolitana Centro Occidente (AMCO) el quintil más alto de ingresos recibe el 48% de las remesas mientras que el quintil de ingresos más bajos recibe tan sólo el 4%. Además, son los estratos de las clases medias los que concentran el mayor porcentaje de hogares receptores de remesas, al igual que en Perú y Honduras. Este patrón difiere notablemente del de otros países de la región, donde según los datos proporcionados por la CEPAL (2005) los hogares receptores se concentran generalmente en los quintiles más bajos de ingreso, como es el caso de México (donde el 51% de los hogares receptores pertenece al quintil más bajo de ingresos), El Salvador (38%) o Guatemala (40%). Por lo tanto, no se podría hablar en AMCO de un efecto reductor de la pobreza derivado de la recepción de remesas, sino en todo caso de un efecto de mantenimiento e incremento del bienestar asociado al consumo y, sin duda, de un poderoso efecto de agudización de las desigualdades sociales como consecuencia de la migración y las remesas.
Cuando se analiza la distribución por sexo de las personas receptoras el resultado es que el 70,7% de las mismas son mujeres. Las entrevistas cualitativas muestran que muchas de las mujeres casadas y con hijos que han migrado envían directamente el dinero a la persona que está a cargo de los mismos, generalmente su madre, y a veces a otra pariente mujer como la hermana. En estos casos la remesa no se convierte en un ingreso más que pasa a ser parte de una “caja común” del hogar gestionada por el hombre en Colombia, sino que cada uno de los cónyuges funciona económicamente por separado y aporta por separado también a la manutención de los hijos. La mayor parte de estos hombres prefiere que la mujer realice el envío de dinero de este modo, como forma de evitar conflictos o sospechas sobre un posible mal uso del mismo.
Garay y Castillo (2005) afirman que la recepción de remesas disminuye los incentivos para participar en el mercado laboral. De hecho, la participación en el mercado laboral sí disminuye, pero se debe casi por completo a una salida del mercado de las mujeres, que pasan a dedicarse al desempeño de trabajo doméstico no remunerado. Este cambio puede leerse como una huida del desclasamiento, con segmentos de la población para los cuales el retorno a la división sexual del trabajo clásica, según la cual las mujeres se dedican a los trabajos dentro del hogar, supone una mejoría en su posición de clase social. Sin embargo, este cambio no refleja una disminución de la actividad económica, sino una transformación en el tipo de actividad económica realizada, en la que el tiempo de trabajo remunerado se transforma en tiempo de trabajo no remunerado. Otro cambio importante es que la recepción de una fuente de ingresos más o menos estable permite, a medio/largo plazo una disminución del subempleo, ya que es posible dedicar más tiempo a la búsqueda de un empleo que responda a las condiciones requeridas. Las personas en situación de dependencia de las remesas como única fuente de ingresos y como sustituto de toda actividad económica (en el mercado laboral o fuera) estarían englobadas bajo el epígrafe de quienes viven de una jubilación, pensión o renta. Este porcentaje es sumamente bajo (2,9% del total de hombres receptores y 1,9% del total de mujeres receptoras). Por tanto, no se encuentran evidencias de una fuerte dependencia de las remesas que suponga el abandono de toda actividad económica.
- Equipamiento del hogar en hogares que reciben remesas y total nacional y Características de los hogares receptores de remesas
Dadas las características particulares de los desencadenantes de la migración colombiana, relacionadas con una crisis económica y social brusca y compuesta por ello por una amplia franja de clases medias y medias-bajas urbanas, el uso que los hogares receptores hacen de las remesas difiere del que hacen los hogares de otros países, cuyas condiciones materiales, en general, son mucho más precarias que las de los hogares receptores del AMCO. Puesto que la característica fundamental del flujo colombiano a España es su heterogeneidad, obviamente existen hogares donde la migración tenía como objetivo satisfacer necesidades básicas que nunca antes habían estado cubiertas (como poseer una vivienda o comprar electrodomésticos). Asimismo, la extensión y multiplicación de las redes migratorias ha tenido el efecto de que a este flujo migratorio se hayan incorporando progresivamente más hogares de origen social más bajo. Sin embargo, el uso de las remesas viene determinado aún de forma mayoritaria por un contexto receptor donde las condiciones no son de escasez material extrema, sino de progresiva pérdida de poder adquisitivo y creciente dificultad para obtener un salario suficiente para mantener los niveles de consumo propios de las clases medias y asegurar el progreso económico.
Los datos contenidos en esta página son extraídos de los resultados de la investigación “Género y Remesas en el Área Metropolitana Centro Occidente, Colombia” la cual está publicada en la sección
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"Estudios de Caso".