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El proyecto “Construyendo redes: mujeres latinoamericanas en las cadenas globales de cuidado” se lleva a cabo con financiación de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).
¿Por qué este proyecto?, ¿por qué mirar a los
cuidados desde una perspectiva transnacional?, ¿por qué queremos
atender a la migración poniendo los cuidados en el centro?, ¿por qué
concentrarnos en las cadenas globales de cuidados? ¿Por qué hacerlo
desde un abordaje que contempla de la investigación como una
herramienta para la intervención?
Desde una perspectiva institucional se han identificado las cadenas
globales de cuidados como una localización estratégica para analizar el
nexo entre las migraciones laborales internacionales y los procesos de
desarrollo desde una perspectiva de género. Se trata, por tanto, de
responder a esa inquietud de entender el papel que la migración juega
en los procesos de desarrollo globales, entendiendo que el avance en la
igualdad de género es un componente integral del desarrollo. Y, en
consecuencia, poder realizar recomendaciones de política pública que
permitan potenciar los impactos beneficiosos así como responder a los
riesgos, abriendo espacios en los que dar voz a las personas migrantes
(y las mujeres en particular), sujetos de dichos procesos de desarrollo
en el triple sentido de que lo construyen, deben beneficiarse de él y
han de poder decidir sobre su dirección. En este sentido, el objetivo
final del proyecto no se limita a “entender”, sino a “proponer”, es
decir, tiene una vocación de acción, basada tanto en los resultados de
la investigación como, sobretodo, en las reivindicaciones identificadas
a lo largo del proceso de diálogo político que forma parte integral del
proyecto desde su mismo inicio.
¿Por qué una investigación con un componente de diálogo político?
Desde un marco estrictamente institucional la investigación que realiza
UN-INSTRAW se caracterizar por ser aplicada, es decir, el conocimiento
generado está orientado a promover transformaciones. Dicha
aplicabilidad refleja en este proyecto concreto de dos maneras:
A través de la elaboración, como resultado final de la investigación, de recomendaciones de política pública,
tanto para los contextos de origen como para los de destino. Sin
embargo, se pretende que dichas recomendaciones no emanen
exclusivamente de una evaluación técnica llevada a cabo por las
investigadoras, sino que nazcan de un proceso participativo realizado
con los principales actores implicados en la problemática.
A través de la dinamización, en el mayor grado posible en relación al tiempo y los recursos disponibles, de procesos reivindicativos en torno a la organización social de los cuidados, tanto en los países de origen (Ecuador, Perú y Bolivia) como en los de destino (Chile y España).
La introducción del componente de diálogo político se realiza desde el
marco conceptual que guía el trabajo del sistema de Naciones Unidas en
torno a los procesos de desarrollo humano, que es el enfoque de
derechos humanos. Dicho enfoque está basado, desde el punto de vista
normativo, en las normas internacionales de derechos humanos y está
orientado, desde el punto de vista operacional, a la promoción y
protección de los derechos humanos. Su propósito es por ello analizar
las desigualdades que se encuentran en el centro de los problemas de
desarrollo y corregir las prácticas discriminatorias y el injusto
reparto de poder que obstaculizan el progreso en materia de desarrollo.
Desde esta perspectiva uno de los objetivos fundamentales en los
proyectos de desarrollo es identificar a los titulares de derechos y
aquello a lo que tienen derecho, identificar a los correspondientes
titulares de obligaciones y las obligaciones que les incumben y
procurar fortalecer la capacidad de los titulares de derechos para
reivindicar estos y de los titulares de deberes para cumplir sus
obligaciones.
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