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En África del Sur las mujeres están cambiando la cara de la migración PDF Imprimir E-Mail
3 de Abril 2008

Género, Remesas y Desarrollo: Hallazgos Preliminares de Países Selectos de la SADC”, publicado por el UN-INSTRAW y el Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (SAIIA), con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), destaca el impacto creciente de la migración sobre los hogares, las familias y las comunidades en países selectos de la Comunidad para el Desarrollo de África del Sur (SADC).

El estudio se enfoca en la migración femenina desde y entre seis países de la SADC, es decir, Botswana, Lesoto, Malaui, Mozambique, Suazilandia y Zimbabue, principalmente hacia Sudáfrica. A través de una combinación de análisis de documentos, discusiones de grupos focales y entrevistas personales, el estudio documenta el rol cambiante de las mujeres en los flujos migratorios en el sur de África, explora el impacto potencial del aumento en el número de mujeres que migran de manera independiente como jefas de hogares así como el acceso de las migrantes a servicios financieros y de otro tipo.

Con más de 16 millones de migrantes, la población africana representa una quinta parte de los/as migrantes globales. Las proyecciones indican que para el 2025, uno de diez africanos/as vivirá y trabajará fuera de su país de origen. Sudáfrica en particular tiene el mayor número de personas nacidas en el extranjero (excluyendo a migrantes irregulares). “En el pasado, con frecuencia la migración de las mujeres en el sur de África era prohibido. En la actualidad, debido al creciente número de mujeres africanas migrantes, los patrones de migración tradicionalmente dominados por los hombres están cambiando. En términos generales, las mujeres ahora comprenden el 37.4% de las migrantes regulares de la región de la SADC hacia Sudáfrica,” afirmó Hilary Anderson, Oficial de Información del UN-INSTRAW.

El estudio del UN-INSTRAW/SAIIA estableció que la economía informal es una fuente importante de trabajo para las mujeres migrantes, quienes tienen mayor probabilidad de trabajar como vendedoras, comerciantes ambulantes o buhoneras. Según una encuesta del 2006 que dio seguimiento a más de 85,000 comerciantes que atravesaban 20 puestos fronterizos conectando a 10 países de la región de la SADC, el 70% de todos las comerciantes en el puesto fronterizo principal entre Sudáfrica y Zimbabue eran mujeres. La economía informal generalmente proporciona bajos ingresos, lo que tiene un impacto negativo sobre la integración en el país de destino y en la capacidad de enviar remesas. En el sector minero, algunas mujeres migran con sus esposos o con sus compañeros y ofrecen servicios a los mineros. En el caso de Lesoto, el aumento en el desempleo entre los hombres basotho en las minas sudafricanas ha forzado a las mujeres a migrar a la capital de Lesoto para trabajar en compañías textiles o a migrar hacia Sudáfrica.

“Las mujeres migrantes enfrentan mayor probabilidad de tener desventajas en la experiencia migratoria respecto a los hombres. Mientras Sudáfrica es un destino cada vez más popular para los/as migrantes en términos numéricos, con frecuencia es un destino intimidante e instable, donde las mujeres migrantes sufren violencia, una evidente hostilidad y exclusión social, así como explotación económica,” enfatizó Elizabeth Sidiropoulos, Directora Nacional del Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (SAIIA). “Estas tendencias tienen repercusiones negativas en los salarios, las condiciones laborales, la estabilidad laboral y por consecuencia, en las remesas,” continuó diciendo.

En el caso del sur de África, existen muy pocos datos con relación al envío, la utilización y el impacto de las remesas, particularmente de parte de las mujeres. Mientras sabemos que las mujeres envían remesas como migrantes y las reciben como jefas de hogar, todavía no sabemos cuáles son las implicaciones de estos distintos roles para la economía y la condición de las mujeres. El estudio del UN-INSTRAW/SAIIA destaca que el valor total de las remesas se ha cuadriplicado desde menos de US$2 billones en el 1990 hasta US$8 billones en el 2005. Esto podría tener implicaciones significativas para el bienestar y el desarrollo de los hogares y las comunidades que reciben remesas.

Investigaciones realizadas en los países de la SADC, incluyendo la realizada por el Proyecto Sudafricano de Migración (SAMP, por sus siglas en inglés) demuestran que las remesas son fundamentales para que los hogares cumplan con sus necesidades básicas y para permitir la compra de servicios básicos. Un gran número de hogares (93%) compra alimentos y comestibles con fondos enviados por remesas. “Algunos casos de inversión de remesas en actividades productivas existen, en Suazilandia, particularmente en el área de la agricultura y en Mozambique, en materiales para la construcción. Sin embargo, no existe evidencia de nuevas actividades económicas generadas por la recepción de remesas. Las remesas protegen el desarrollo humano porque permiten que las familias cubran gastos de educación, salud, electricidad y otros servicios cuando éstos no son provistos por el Estado,” enfatizó Hilary Anderson .

En el contexto del sur de África, los canales formales de envío, incluyendo los bancos, las oficinas de correos y las agencias de remesas son costosos y notoriamente lentos en términos de tiempo para realizar el envío de las remesas. A la fecha, la mayor parte de las remesas se envían de manera informal, a través de amigos/as o parientes que migran (31.9%) y con conductores de taxis (21.3%). Además, la gran mayoría de los hogares que envían remesas como producto de la migración (85%), reciben estas remesas como efectivo. “En este contexto, las mujeres en menor grado que los hombres, tienen acceso a la bancarización formal y a otros servicios financieros. En Botsuana y Suazilandia, por ejemplo, las mujeres son obligadas a recibir permiso de sus esposos o padres antes de abrir una cuenta bancaria. Este es un obstáculo significativo para que las mujeres saquen el mayor beneficio del ingreso que ellas envían o reciben de remesas, “afirmó Elizabeth Sidiropoulos.

Como la mayoría de los/as migrantes llevan remesas consigo, la regularidad y la frecuencia con que se reciben las remesas están relacionadas a la frecuencia con que regresan a sus casas. En promedio, el 59% de los hogares reciben remesas mensualmente, con las de Lesoto (77%) con mayor probabilidad y las de Mozambique (20%) con la menor probabilidad.

Los datos y la información examinada por el estudio del UN-INSTRAW/SAIIA señalan una necesidad urgente de que se lleven a cabo más investigaciones sobre la migración de las mujeres y su rol en el envío, recepción y utilización de las remesas. En particular, la información debe ser desagregada por sexo para que se tenga una idea más clara de cuántas mujeres migran, por cuáles razones (empleo, familia, etc.), cómo experimentan la vida lejos de sus familias y cómo la migración está cambiando la formación y la dinámica del hogar.

Además, el estudio del UN-INSTRAW/SAIIA busca impulsar un mayor diálogo sobre el contexto de la política migratoria en el sur de África que tome en cuenta la distinta naturaleza de la migración en esta región, que incluye la migración permanente, temporal y contractual, la movilización localizada, los/as asilados/as y refugiados/as, y a la migración irregular. Las políticas de migración deberían tomar en cuenta también los roles cambiantes de las mujeres en los flujos migratorios, y reflejar las necesidades y las prioridades de las mujeres migrantes en términos de movilidad, acceso a la seguridad y a los servicios financieros.

Lea “Género, Remesas y Desarrollo: Hallazgos Preliminares de Países Selectos de la SADC” (disponible en ingles)

Hojas informativa: remesas en la SADC

Lea más sobre los objectivos y actividades del estudio

Publicaciones:
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