

Las mujeres han estado siempre presentes en las poblaciones migrantes, aunque cada vez más están migrando independientemente en busca de oportunidades económicas en vez de como dependientes de sus esposos u otros parientes masculinos. En el año 2005, se estimó que una persona de cada 35 vivía fuera de su país de origen, y que 49.6% de los 200 millones de migrantes en el mundo actual son mujeres (UNFPA). La mayoría de las mujeres migrantes entran al mercado laboral como trabajadoras domésticas o de cuidados, o en el sector de servicios. En el 2006, el dinero que los migrantes enviaron a sus hogares, familias y a sus comunidades fue el doble de la cantidad de la ayuda oficial internacional que se envió a los países en desarrollo. Este fenómeno ha llamado la atención de Gobiernos, organizaciones internacionales e investigadores.

Conforme lo expresado por Diana López Castañeda, investigadora del UN-INSTRAW en género, migración y desarrollo, “…es importante desarrollar un mayor entendimiento sobre cómo los factores, tales como la feminización de la migración, la disparidad de género en el acceso a los recursos productivos, la división sexual del trabajo, los roles de género, etc., afectan y determinan la relación entre la migración y el desarrollo. Las remesas han proporcionado un punto crítico de análisis en esta relación, ya que son enviadas, recibidas y administradas por mujeres.”
A pesar de la creciente influencia de las mujeres, muy pocos estudios han analizado la relación entre género, migración y remesas, o su impacto en el desarrollo – no obstante la evidencia de que la integración de la perspectiva de género en las políticas y los programas de desarrollo internacional aumenta su efectividad y sostenibilidad.
“A través de un análisis con perspectiva de género del vínculo entre género, migración y desarrollo, tenemos el objetivo de ensanchar la definición de desarrollo hasta una perspectiva que coloca la condición humana en el centro del análisis y la producción de los medios de vida sostenibles en el centro de la intervención,” prosiguió López.
Los objetivos de la Conferencia de Manila son de: i) intercambiar conocimientos y buenas prácticas sobre la promoción de la igualdad de género para apoyar la contribución de la mujer migrante al desarrollo; ii) integrar la perspectiva de género y la propuesta basada en derechos para políticas y servicios relacionados a la migración; y iii) contribuir a colocar los temas de género en el centro del Segundo Foro Global sobre Migración y Desarrollo, que se celebrará en Manila posteriormente este año.
Se espera que aproximadamente 300 participantes asistan a la conferencia de dos días, con representantes del sector académico, el gobierno, el Sistema de las Naciones Unidas y la sociedad civil.
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Valeria Vilardo,
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