A pesar de las medidas
de acciones afirmativas implementadas a nivel nacional y local y del
aumento de la participación política, las mujeres continúan manteniendo
bajos niveles de representación en las instancias de toma de decisiones
del Estado.
Mientras el porcentaje
global de escaños parlamentarios ocupados por mujeres alcanzaron un
alza histórica de un 19.2% en las cámaras de diputados/as y un 17.8% en
el senado, de acuerdo a la Unión Interparlamentaria, hasta abril del
2010, la representación política de las mujeres tanto en los niveles
altos como en los niveles bajos del gobierno, siguen siendo
significativamente menores que la de hombres en la mayoría de las
naciones y regiones del mundo. Y para el caso de las mujeres en el
ejecutivo a nivel local, es decir las alcaldesas, a nivel de América
Latina se cuenta con un promedio de un 8%.
La representación
actual también está lejos de alcanzar el 30% que se considera ser el
porcentaje mínimo necesario para asegurar una masa crítica de mujeres
que puedan influenciar los procesos de toma de decisiones y agendas
políticas. A pesar de las iniciativas y estrategias globales,
nacionales y locales, todavía hay resistencia contra el progreso de las
mujeres en posiciones de poder y de toma de decisiones, y en campos
tradicionalmente dominados por los hombres.
El Programa de Género,
Gobernabilidad y Participación Política de UN-INSTRAW tiene la
finalidad de aumentar la participación y la representación de las
mujeres en espacios públicos y sistemas de representación política para
fortalecer las democracias, asegurar que las mujeres puedan ejercer y
disfrutar de sus derechos y erradicar la discriminación de género.
Se parte de la
participación política de las mujeres, como un derecho humano, vista
desde su relación con la ciudadanía, los sistemas democráticos, los
sistemas electorales, la descentralización y la gobernabilidad. De la
importancia de aumentar sostenidamente la participación y
representación de las mujeres en los puestos de adopción de decisiones,
a todos los niveles, tanto aquellos de elección popular como de
designación, como vía necesaria para la construcción de una democracia
paritaria, así como de mejorar la gestión pública y el empoderamiento
de las mujeres.
Esta participación
analizada en un contexto de globalización, como fenómeno económico,
político, social y cultural, posibilitado por las tecnologías de la
información y la comunicación. Proceso que tiene sus propias
características, viabilizado entre otros aspectos, por el surgimiento
de redes de mujeres más allá de las fronteras tangibles, así como
nuevas formas de relacionamientos y de ejercicio de ciudadanía. Pero
también a nivel mundial hay cambios en toda la institucionalidad
pública, en todo el Estado, en las formas del Estado.
El Programa ha priorizada dos ejes de especial atención:
La participación
política de las mujeres en los gobiernos locales. Este es un proceso
complejo que implica el análisis de varios factores, como son: (i). los
sistemas electorales nacionales y locales que garantizan o limitan la
participación democrática, en particular de los grupos o sectores
tradicionalmente excluidos; (ii). los partidos políticos y sus
mecanismos de representación de la ciudadanía; (iii). el ámbito de
aplicación de la cuota, (iv). las formas y niveles de organización de
las mujeres y su incidencia en los espacios de concertación política en
el ámbito local; v. las relaciones de género y la cultura local que la
mayor parte de las veces limita la participación política de las
mujeres ya que se considera que al “jefe del hogar” (hombre) le
corresponde la representación política de los asuntos públicos y a las
mujeres la esfera de lo doméstico.
Los sistemas
electorales desde una perspectiva de género. Este eje contribuye a
dotar de contenido las preguntas ¿En qué medida influye el sistema
electoral en la representación política de las mujeres? y ¿En qué
medida su diseño está relacionado con la efectividad de las cuotas? Los
sistemas electorales no son neutros al género y su diseño tiene un
efecto central en la efectividad de las cuotas y la garantía de
derechos políticos a las mujeres, en especial su derecho a ser electa y
permanecer en el cargo por el tiempo por el que fueron designadas.