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Foro Virtual: Una Oportunidad para Identificar Temas Comunes en las Agendas Políticas de las Mujeres Latinoamericanas

Documentos del Foro

Sistematización

Reflexiones sobre el Proyecto de Ley Contra el Acoso y Violencia Política en razón de Género

Reflexiones sobre la Ley de Cuotas

Reflexiones sobre la Igualdad para Mujeres y Hombres en Latinoamérica

A través de los foros virtuales, el proyecto Fortalecimiento de la gobernabilidad, género y participación política de las mujeres en el ámbito local de UN- INSTRAW, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), busca promover una reflexión regional y debatir temas en el panorama de la participación política de las mujeres.

Entre el 8 y el 31 de octubre de 2007 UN-INSTRAW lanzó el foro Mujer y la Nueva Sociedad del Debate; el primero de una serie de encuentros virtuales en los que se discuten temas cruciales sobre la participación política de las mujeres latinoamericanas. En este primer foro se dieron una cita virtual cerca de 30 participantes de varias instituciones de América Latina, quienes manifestaron sus puntos de vista sobre tres temas que norman la participación política de las mujeres en la actualidad: 1) la violencia política contra las mujeres; 2) la ley de cuotas; y 3) la ley de igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Las Mujeres Levantan su Voz contra La Violencia Política


La violencia política contra las mujeres está afectando a las candidatas a cargos electivos en varias partes del mundo. En las elecciones de Nairobi, Kenia, por ejemplo, las candidatas han sido golpeadas, atacadas y amenazadas por grupos armados. Generalmente, este tipo de violencia no se reporta y tampoco se castiga. Ante esta situación, la UNIFEM lanzó recientemente la Unidad de Respuesta Rápida de Género (Gender Rapid Response Unit – GRRU) para ayudar a mujeres que son acosadas políticamente.

En América Latina, la violencia política contra las mujeres es una realidad que los gobiernos no pueden seguir evadiendo. "Me encerraron en una habitación, me golpearon y fui amenazada con una pistola para que firmara mi renuncia" dice una de las 168 mujeres que presentaron su testimonio a la Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL) entre el 2000 y el 2007. Según un artículo de Inter Press Service IPS, publicado en septiembre de 2007, existe la práctica de obligar a las candidatas a firmar una hoja en blanco, de ser elegidas, se incorpora a esta hoja un texto de renuncia y se envía a las autoridades electorales. En las elecciones del 2007, las mujeres guatemaltecas también han sido agredidas por sus competidores en el proceso de campañas políticas. Sin embargo, esta situación no queda registrada como violencia política contra las mujeres por dos razones principales. La primera es que no existe una figura para tipificar este delito que permita canalizar las denuncias y la segunda es que la atmósfera de violencia generalizada que se vivió en Guatemala en las pasadas elecciones no tiene precedentes. Fueron asesinados candidatos y candidatas. En medio de esta ráfaga de violencia, el tema del acoso político contra la mujer no recibió un tratamiento diferenciado.

Las mujeres en América Latina han reaccionado a esta situación mediante la propuesta de proyectos de ley contra la violencia política. Bolivia toma liderazgo en la región al presentar el proyecto de ley Contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género.
El proyecto de Ley Contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género, define el acoso político de la siguiente manera: el acto o conjunto de actos cometido por una persona, por sí o a través de terceros, en contra de una mujer o de su familia, con el propósito de impedir y/o inducir a una acción u omisión, en el cumplimiento de sus funciones, derechos o deberes, mediante actos de presión a través de persecución, hostigamiento o amenazas efectuadas por cualquier medio.


Según Maria Eugenia Rojas, participante en el foro y miembro de la Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL), “desde el año 2000 y hasta el día de hoy no logramos la aprobación de este proyecto de ley en el congreso”. A pesar de que hacer aprobar esta ley no es tarea fácil, los demás países empiezan a mirar esta iniciativa con especial interés.

Las participantes en el foro estuvieron de acuerdo en que hay que penalizar la violencia política contra la mujer, así como también identificar y documentar casos de mujeres que han experimentado este tipo de violencia durante las elecciones y una vez que son elegidas.

Ley de Cuotas: Positiva pero no Suficiente
Es Necesario Conocer el Camino para Llegar al Destino Deseado

Según Susana Rico, asesora de UN- INSTRAW para el proyecto y moderadora del foro, en las discusiones con las participantes se evidenció que “la ley de cuotas y la ley de igualdad entre hombres y mujeres no van a funcionar si no se capacita a las mujeres sobre cómo es la ruta que tienen que recorrer para llegar al poder”, es decir que las mujeres tienen que examinar con qué recursos y obstáculos se van a encontrar en su recorrido. Por ejemplo, con qué tipo de sistema electoral entran a participar; si las listas son abiertas o cerradas, cómo funciona la ley de cuotas en un contexto específico (pues esta varía en cada país) y cómo funciona la ley de los partidos políticos entre otros factores a tener en cuenta.
La mitad de la población en América Latina está constituida por mujeres, sin embargo, en la mayoría de los países de la Región el porcentaje de mujeres que ocupan cargos parlamentarios no sobrepasan un 15%. A nivel local, sólo un 5.3% de las alcaldías en América Latina están encabezadas por mujeres.

La ley de cuotas, que busca equilibrar paulatinamente el sistema de representaciones, establece, en la mayoría de los países de la Región, la inclusión de mínimo un 30% de mujeres en las postulaciones electorales. Actualmente, casi todos los países de América Latina cuentan con ley de cuotas, con algunas excepciones como Chile y Guatemala.

Según Ana Silvia Monzón, una de las participantes en el foro y miembro de la organización Voces de Mujeres, “en Guatemala se han presentado propuestas para establecer la ley de cuotas desde 1997, sin embargo, estas no han sido aprobadas pues sus opositores alegan que esto seria otorgar privilegios a las mujeres, quienes deben aumentar su participación por méritos propios”.

En el foro Mujer y la Nueva Sociedad del Debate, las participantes reflexionaron hasta qué punto la ley de cuotas ha tenido un efecto positivo en el número de mujeres que logran llegar a ocupar cargos en los gobiernos. Las participantes concluyeron que si bien es cierto que la ley de cuotas marca un avance positivo para la participación de las mujeres, la cuota por si sola no es suficiente; hace falta tener compromiso político, diseñar mecanismos para hacerla cumplir y acompañarla de otras medidas.

Las cifras indican que en la mayoría de los casos el porcentaje de mujeres que ocupan cargos políticos no llega al 30%. Las participantes estuvieron de acuerdo en que es necesario tomar las medidas correspondientes para hacer cumplir la cuota. Según Nielsen Pérez, participante en el foro y miembro del Instituto Nacional de la Mujer de Costa Rica (INAMU), la cuota “tiene que estar acompañada de una estrategia de incidencia, de capacitación, de nueva legislación y de alianzas”.

Para llegar a la Igualdad se Necesita una Transformación Cultural y Política


Las Mujeres y su Corta Historia en el Poder

Rosa Mendoza, participante en el foro y miembro de la Escuela para el Desarrollo del Perú, explicó el fenómeno de la poca acumulación de experiencia de las mujeres en el poder de la siguiente manera: “En la Región Ayacucho hubo alrededor de 150 mujeres regidoras en la gestión anterior (2003-2006). De todas ellas, sólo 3 se lanzaron a la reelección o a nuevos cargos en el gobierno local y sólo una fue elegida regidora de nuevo. Todas las otras mujeres elegidas (en un número similar a la anterior gestión) son nuevas en la gestión municipal y por lo tanto han tenido que iniciar todo un proceso de aprendizaje para poder actuar en sus funciones efectivamente. Mientras que muchos varones ven la participación en los gobiernos locales como una carrera a largo plazo, la mayoría de mujeres termina tan agotada, abrumada o asqueada de lo que ha descubierto que decide no continuar”.
Varias de las participantes en el foro identificaron claramente las razones por las cuales la igualdad no es una realidad: la falta de voluntad política para permitir el acceso a las mujeres; la carencia de formas de vigilancia para que se cumplan las leyes; la existencia de una política patriarcal
y machista; la debilidad de la democracia al interior de los partidos políticos; el hecho de que las mujeres no necesariamente votan por mujeres y de que las mujeres que logran llegar al poder no necesariamente tienen una agenda de género.

Según Alejandra Massolo, participante en el foro y autora de dos estudios de UN- INSTRAW sobre la participación política de las mujeres en América Latina en el ámbito local, “si no se transforma profunda y radicalmente la lógica machista y antropocéntrica de los partidos políticos es poco probable que se logre disminuir sustancialmente la brecha de género (desigualdad entre hombres y mujeres) pues los partidos políticos en el ámbito municipal pueden representar y reproducir actitudes y prácticas arcaicas hacia las mujeres”. La investigadora resaltó la necesidad de articular organizaciones y movimientos de mujeres para facilitar el acceso de las mujeres a la política y alcanzar la igualdad.