Concepto
El sistema de cuotas es un mecanismo que busca corregir la discriminación hacia la mujer en la política con el fin de reducir la brecha existente entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a las esferas de poder político, garantizando por ley una cierta proporción de cupos para mujeres en las listas para cargos electivos y en los cargos designados por las autoridades (Servicio Nacional de la Mujer. Departamento de Estudios y Estadísticas, Santiago, enero 2003).
Contexto
En Latinoamérica la descentralización y la ley de cuota, han permitido aumentar la representación política de las mujeres en los Concejos Municipales, más que en las Alcandías. En algunos de los países que tienen ley de cuota se ha logrado un aumento importante. Sin embargo, es difícil sacar conclusiones, por que no hay información de varios períodos electorales, ni mayor procesamiento estadístico en los resultados. Hecho que dificulta un mejor análisis de la información.
Mientras las cuotas han logrado mejorar la participación de las mujeres a nivel de los cuerpos colegiados municipales, el instrumento no ha sido eficiente para la elección de cargos ejecutivos, como alcaldías y gobernaciones. Ello se encuentra asociado al tipo de sistema electoral y operación de las cuotas (sistemas de listas).
En los países donde existen las cuotas, los niveles reales de representación de las mujeres en sus respectivos órganos legislativos alcanzan apenas un promedio general del 15.8 por ciento (Peschard, Jacqueline. “El sistema de cuotas en América Latina. Panorama General”. En La aplicación de las cuotas: experiencias latinoamericanas", IDEA, Lima, 2003. www.idea.int/publications/quotas_la/es.cfm)
En relación a la ley de cuotas y la participación política de las mujeres indígenas; su alcance y problemas en la aplicación desde lo nacional a lo local, no resuelven la escasa representatividad y el ejercicio de los derechos en democracia. Más bien, la debilidad y dispersión de información y análisis al respecto confirman la escasa visibilidad de las mujeres indígenas en este plan.
Desafíos en la implementación de la Ley de Cutoas
A pesar de que la ley de cuotas ha sido aprobada en varios países latinoamericanos, esto no ha garantizado en todos los casos su correcta aplicación. Algunas de las dificultades que se han identificado en la práctica son las siguientes:
- En las listas electorales que elaboran en los partidos políticos, se coloca a las mujeres al final de las listas de candidatos titulares, o bien en los espacios de las suplencias donde tienen pocas posibilidades de ocupar el cargo.
- Funciona mejor en sistemas de representación proporcional, que en los de mayoría en los cuales hay un solo candidato por circunscripción.
- Como medida para garanzar que la ley de cuotas se cumpla, en algunos países como en Costa Rica se ha fijado una distribución obligatoria de las candidaturas de mujeres y se ha determinado que habrá sanciones precisas en caso de incumplimiento, tales como el rechazo de la autoridad electoral para registrar las listas de candidatos presentadas.
- En la mayoría de los países de la región la lista de candidatas/os es cerrada y bloqueada, dejando a la decisión de los cuadros partidarios y de la competencia interna la posibilidad de favorecer a las candidatas mujeres, lo que tampoco ofrece garantía de equidad, dado el predominio tradicional de los hombres en los cuadros partidarios.
- La disposición de los dirigentes partidarios para abrir los espacios de decisión y candidaturas al género femenino no siempre esta presente. En este contexto, si la decisión sobre la ubicación de las candidatas en las listas está sujeta a la correlación de los grupos dentro de los partidos, las cuotas sólo prosperarán cuando las mujeres logren penetrar las estructuras de los partidos y colocarse en los niveles de mando intermedio y superior. Es decir, cuando su presencia en las decisiones internas sea regular y significativa (IDEA).
- En un sistema de mayoría en distritos uninominales no hay forma de garantizar que la imposición de cuotas a las candidaturas de lugar a una mejora en la representación de las mujeres.
- Los sistemas proporcionales están asociados a un mayor porcentaje de mujeres, mientras que la baja representación de las mujeres en los sistemas no proporcionales está relacionada con dos elementos conectados: la magnitud del distrito y la boleta electoral. La magnitud del distrito es el número de escaños en competencia en un distrito electoral, en la medida que mayor sea el número de escaños en un distrito mayor será la probabilidad de que las cuotas hagan efectiva la representación.
- Según el investigador Diego Reynoso, la estructura de la boleta electoral puede alterar los beneficios de los distritos plurinominales. El efecto inclusivo de las cuotas está garantizado si la boleta electoral es una lista con posiciones ordenadas y prefijas (uno de cada tres, o uno de cada dos, etc) y cerradas, es decir que no se pueden tachar ni agregar candidatos extrapartidarios, así como no se puede alterar el orden de las candidaturas designadas por el partido. En cambio, si la boleta es abierta o no se vota por una lista partidaria, sino que los electores pueden elegir entre candidatos individuales de un mismo partido, las garantías de las cuotas decrecen.
Lecciones Aprendidas
Según la investigadora Alejandra Massolo, más allá de promover la participación política de las mujeres, el mecanismo de las cuotas puede servir de palanca para modernizar el sistema de representación política y aportar a la renovación de los partidos políticos en tres direcciones:
- Animar a las mujeres a ingresar a las organizaciones políticas y abrir el espectro de líderes políticos reconocidos
- Colocar en el debate el tema de la discriminación de la mujer en las esferas del poder formal.
- Evaluar el comportamiento político de hombres y mujeres identificando los rasgos característicos de cada uno y definir estrategias diferenciadas para sus propios candidatos.
- La falta de práctica política de las mujeres se ha puesto en evidencia en los procesos electorales: muchas de ellas no han negociado apropiadamente ni su ubicación en las listas de candidatos a puestos públicos, ni un tratamiento adecuado por parte de sus respectivas organizaciones políticas. Tal vez detrás de esto esté la educación de las mujeres, que las ha dotado de capacidades para representar mejor los intereses de terceros que los propios. Además, aquellas mujeres que logran postular a un cargo por elección pública tienen en general menos oportunidades que los varones para hacer llegar su mensaje y su imagen a la opinión pública: menos recursos económicos y menos apoyo de las organizaciones políticas.
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