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Déficit de Estadísticas sobre las Mujeres en la Política Local Centroamericana




El Caso Costa Rica


Nielsen Pérez, Responsable del Área de Ciudadanía Activa del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), explicó el éxito de la participación política femenina en su país de la siguiente manera: “en Costa Rica las mujeres han avanzado significativamente por varias razones: un sistema de cuotas del 40% mínimo, la vigilancia del tribunal electoral para que se cumplan las cuotas y el movimiento de mujeres feministas”.

¿Qué sabemos de las Electoras?
A pesar de que las mujeres centroamericanas llevan ejerciendo su derecho al voto por más de 55 años, hoy en día la información sobre el comportamiento de las electoras en estos países sigue siendo bastante limitada.


A nivel general, cabe destacar que Costa Rica es el país que presenta el índice de abstención más alto de la región centroamericana con un 70.3%. Curiosamente, Costa Rica también presenta el número más alto de mujeres electas en los gobiernos locales de la región. Queda el interrogante de si además de las razones señaladas por Pérez, las electoras costarricenses tienen algo que ver con el avance de las mujeres en la política local de ese país. Quizá, a pesar del alto abstencionismo, las mujeres salen a votar más que los hombres y prefieren elegir a otras mujeres.


De otro lado, el estudio indica que Guatemala es el único país de la región que presenta cifras desagregadas por sexo sobre el electorado. En Guatemala las mujeres votan menos que los hombres con una diferencia de 14.4%.

El estudio indica que en general el déficit de la información sobre el electorado es tan grave que no se cuenta con información en línea sobre el número de mujeres que se inscriben para votar; el número de mujeres por padrón electoral y el número de mujeres que votan. Tampoco se sabe cuántas mujeres se abstienen de participar. Todos estos datos facilitarían la toma de decisiones más informadas por parte de las candidatas y de las electoras. Las investigadoras del estudio recalcaron la necesidad de generar estadísticas desagregadas por género con respecto al electorado.

Las Cuotas Producen Resultados Disímiles en la Región


La implementación de ley de cuotas, una iniciativa que en esencia busca impulsar la participación política de las mujeres, es bastante joven en la región. Costa Rica fue el primer país en implementar dicho mecanismo en 1996; ejemplo que siguieron Honduras, en el año 2000, y Panamá en el 2002, con porcentajes del 40%, 30% y 30% respectivamente. Hasta el momento, esta ley ha producido resultados bastante buenos en algunos países mientras que en otros no ha hecho ninguna diferencia. En Costa Rica la implementación de la ley de cuotas ocasionó un aumento considerable en la participación política de las mujeres en gobiernos locales (el número de regidoras se triplicó) mientras que en Honduras y Panamá no se han dado los resultados esperados. Según las investigadoras del estudio de UN-INSTRAW, “la comprensión de cómo funciona el sistema electoral y la presencia o ausencia de mecanismos de cuota electoral femenina, que están afectando la participación política de las mujeres, requeriría en sí de un estudio particular”.


A pesar de que las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población de los países centroamericanos y de que empiezan a entrar en la política local poco a poco, los organismos responsables de regular los procesos electorales no han levantado información detallada y consistente que permita entender la evolución de la participación política de las mujeres en las últimas décadas.





El
estudio de UN-INSTRAW “Diagnóstico Gobernabilidad, Género y Participación Política de las Mujeres revela que el número de mujeres que logran ser elegidas en los gobiernos locales es todavía muy bajo en todos los países centroamericanos, excepto en Costa Rica. Los datos sobre el penúltimo periódo electoral indican que Costa Rica fue el país con un mayor número de alcaldesas y concejalas electas y Guatemala el que presentó un porcentaje más bajo de mujeres en los gobiernos locales.

Los datos comparativos del penúltimo perido electoral permiten entender el panorama general de la región pero no su evolución a través del tiempo. Solo Costa Rica y El Salvador cuentan con datos que permiten comparar el avance de las mujeres en las últimas décadas. En
Costa Rica el número de regidoras electas se triplicó a partir del año 1998 como resultado de la implementación de la ley de cuotas. En El Salvador el porcentaje de alcaldesas electas subió considerablemente en 1996 y decayó drásticamente en los periodos electorales siguientes. Según el estudio, explorar en forma detallada estos dos casos permitiría entender las situaciones que ocasionaron los avances y retrocesos en la política local de estos países.

Las investigadoras de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que realizaron el estudio de UN-INSTRAW, recomiendan promover la generación de estadísticas desagregadas por sexo y enfatizan la necesidad de aunar esfuerzos entre las entidades que manejan fuentes oficiales de información (colegios y tribunales electorales) y los mecanismos institucionales para la equidad de género (movimiento de mujeres, asociaciones municipalistas, mujeres municipalistas etc).

Los Mecanismos para la Igualdad están Presentes en toda la Región

Más allá de las cifras, las investigadoras analizaron la situación de los mecanismos para la igualdad de género en la región y descubrieron que si bien en la mayoría de los países se ha empezado a desarrollar una estructura al interior del estado para facilitar la participación política de las mujeres, es necesario fortalecer dichas instancias y lograr una mayor articulación entre las mismas.



Los resultados indican que en todos los países existe una instancia (ministerio de la mujer, entidad autónoma estatal o división al interior de un ministerio) encargada de planear y gestionar las políticas de género. Sin embargo, de su ubicación dentro de la estructura del estado depende su capacidad de incidencia. En Honduras por ejemplo, la entidad responsable de los asuntos de género tiene nivel de ministerio mientras que en Panamá es solo una división al interior de un ministerio.

A nivel local, la situación también es desigual entre los países centroamericanos. Mientras que Costa Rica tiene 53 oficinas municipales de la mujer en todo el país, lo que representa una cobertura de aproximadamente 63%., los demás países tienen una cobertura muy inferior (El Salvador 23%; Honduras 21% y Guatemala 9%.). Panamá tiene tan solo una oficina de la mujer y Nicaragua no tiene estadísticas con respecto a la cobertura de mecanismos de igualdad de género.

Otro elemento que cabe resaltar y que entra a fortalecer la política local, es el interés de todos los países centroamericanos de aunar esfuerzos a través la formación de Asociaciones de Mujeres Municipalistas, en las cuales participan las alcaldesas y concejalas electas de cada país y en algunos casos, líderes que ocuparon estos cargos en el pasado y personal técnico de los municipios. En la última década, todos los países centroamericanos, a excepción de Costa Rica, consolidaron su asociación de mujeres municipalistas. La primera surgió en El Salvador en 1998 y la más joven se fundó en Panamá en el 2005. Actualmente, Costa Rica está liderando el proceso de consolidación de su asociación.

En noviembre del 2007, UN-INSTRAW reunió a representantes de las asociaciones de mujeres de El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y Panamá con el fin de discutir la posibilidad de unir esfuerzos a través de la consolidación de una red regional (Vea más información sobre este encuentro).