 Las Mujeres Zapatistas Hablan sobre el Abandono de las Comunidades Indígenas
A pesar de ser uno de los estados mexicanos más ricos
Márgara Millán y su Encuentro con las Mujeres Tojolabales
La autora, Márgara Millán analiza en este interesante estudio las conversaciones de las mujeres tojobales en las que contrastan las posiciones de las mujeres jóvenes con las de las mayores y las de las zapatistas con las que no están incorporadas al movimiento. Millán plasma claramente la reacciones que provoca en la comunidad la Ley Revolucionaria de Mujeres del movimiento Zapatista y a través de la descripción de las charlas con las mujeres, la autora deja ver las dinámicas presentes en la relación hombre- mujer y la transformación cultural que ya han iniciado las jóvenes indígenas.

Desde el punto de vista del investigador social, la lectura de las estrategias que la investigadora va implementando para hacerse entender y ganarse la confianza de las mujeres ofrece una interesante mirada del proceso de investigación con comunidades indígenas.
Este trabajo es el resultado de la tesis doctoral de Millán quien obtuvo el primer lugar en el Tercer Concurso Nacional de Tesis “Sor Juana Inés de la Cruz, Primera Feminista de America” el 22 de noviembre de 2006.
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en recursos Chiapas cuenta con una de las poblaciones más pobres en comparación con otros estados. Chiapas tiene a su vez un alto índice de población indígena lo cual evidencia que a mayor población indígena, mayores niveles de pobreza.
El estudio de UN-INSTRAW sobre la participación política de las mujeres indígenas en el movimiento Zapatista, revela que para muchas indígenas de Chiapas, especialmente para las jóvenes, su participación en el Movimiento Zapatista representa una oportunidad para contribuir a cambiar la pobreza que afecta gravemente a sus comunidades.
La desnutrición, que sufre más de la mitad de la población indígena, ha llegado a tal extremo que la talla de los indígenas, particularmente la de las mujeres mayores de 15 años, ha disminuido aceleradamente: hace una década tenían una estatura promedio de 1.42 metros y actualmente es de 1.32. “No es cierto, como piensan algunos mestizos, que nuestra costumbre es solamente comer verdura y pozol. Queremos tener derecho a comer carne, a tomar leche, a que nuestros hijos no mueran de desnutrición, ni que las mujeres mueran en el parto” dice una mujer indígena, cuyo testimonio se presenta en este estudio, que analiza la participación política de las mujeres de la comunidad Tojolabal, la cual se distribuye en 7 municipios del Estado de Chiapas.
Las mujeres indígenas de Chiapas enfrentan graves problemas en cuanto al acceso a servicios de salud. Las estadísticas indican que un alto porcentaje de mujeres muere debido a complicaciones relacionadas con la salud reproductiva y que sus hijos mueren por desnutrición u otras enfermedades que podrían curarse de tratarse a tiempo. Las tasas de mortalidad infantil son tan altas que en promedio solo dos de siete hijos tienden a sobrevivir. “ Es muy doloroso ver a los niños morirse de desnutrición, de hambre, de enfermedades curables. La mujer sufre mucho. Por eso luchamos” dice una mujer zapatista.
Las estadísticas de acceso a la educación son también alarmantes. Entre los indígenas de la comunidad Tojolabal, el índice de analfabetismo llega al 45% y el de monolingüismo a 35.8 %. Millán analiza como el movimiento Zapatista se convierte en una oportunidad para las mujeres Tojolabales, quienes no tienen acceso a la educación: “C uando yo vivía en mi casa con mi familia, yo no sabía nada, pero cuando me integré al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, aprendí a leer, hablar español, escribir y me entrené para la guerra”, dice una de las mujeres zapatistas en declaraciones al diario mexicano La Jornada.
Las Indígenas Sufren una Doble Discriminación
La participación de las mujeres en el movimiento Zapatista, se convierte en una herramienta para cuestionar la mirada del Estado mexicano hacia lo indígena. Según Millan, la marginalización social y económica que afecta a las comunidades indígenas facilita la conformación de una localidad Zapatista, que abarca una serie de comunidades que se revelan contra el Estado mexicano y que a la vez, abren un espacio de reflexión para las mujeres indígenas.
La participación política de las mujeres indígenas ya estaba en ascenso en la década de los 80, antes de la llegada del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 cuando también se dio la “ Ley Revolucionaria de Mujeres” de dicho movimiento. En esta ley las mujeres zapatistas encuentran un medio para expresar sus demandas tanto hacia el Estado mexicano (acceso a salud y educación, participación política) como a su propia comunidad (derecho a elegir pareja libremente, a no ser obligadas a contraer matrimonio por la fuerza). De esta manera, las mujeres visualizan una clara analogía entre la discriminación del Estado Mexicano hacia lo indígena y la que se da al interior de su comunidad hacia las mujeres.
Este doble cuestionamiento se evidencia también en el interés de las mujeres en reflexionar sobre las implicaciones del artículo cuarto de la Constitución Nacional, que se reformó en 1992 para reconocer el carácter pluricultural de México e invita a proteger y promover el desarrollo de las culturas y costumbres indígenas. Para las mujeres jóvenes algunas de las costumbres de su comunidad atentan contra los derechos de las mujeres como el ser obligadas a contraer matrimonio por la fuerza, costumbre que se sigue practicando dentro de los sectores más conservadores de la comunidad. “En las comunidades a veces nos obligan a casar; a veces cambian a las mujeres por una vaca. No es justo lo que nos hacen, nos maltratan al casarnos a la fuerza…”, dice una de las mujeres participantes en una serie de encuentros comunitarios que reunieron a mujeres indígenas Zapatistas y no Zapatistas.
Las Mujeres Feministas y las Indígenas Viven Realidades Contrastantes
Varias corrientes del movimiento feminista mexicano, conformado principalmente por mujeres mestizas e intelectuales que viven en las grandes ciudades, hacen una serie de reflexiones sobre el Movimiento Zapatista en el que participan mujeres indígenas que habitan en zonas rurales. El feminismo Pacifista por ejemplo, cuestiona la vía armada por la que ha optado el movimiento Zapatista, ya que ve en la guerra y en la opción militar una mirada patriarcal, vertical y autoritaria.
Otra reflexión interesante es la que tiene que ver con el tema del aborto. Las mujeres feministas llevan mucho tiempo luchando por la despenalización del aborto, abogando así por el derecho de las mujeres a tener control sobre su cuerpo. Aunque la posición de las mujeres indígenas frente a este tema no se examina ampliamente en el estudio, según uno de los autores consultados por Millán en su investigación, “las indígenas abortan y no por elección propia, sino por desnutrición crónica…no piden clínicas para abortar porque no tienen clínicas para parir adecuadamente”. Si bien las feministas y las indígenas mexicanas viven dos realidades y dos momentos diferentes, cabe destacar que han iniciado un diálogo constructivo y que buscan puntos de encuentro.
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