En este complicado proceso de descentralización latinoamericano, iniciado en el área Andina en los noventas y una década después, en los países centroamericanos, se identifican algunos hallazgos importantes en los diagnósticos realizados por el UN- INSTRAW y la FLACSO, Chile):
- La descentralización es un proceso poco integrado y articulado con el desarrollo nacional con miras al desarrollo sostenible.
- La descentralización registra una política marco débil generalmente orientada al desarrollo económico.
- La descentralización es una reforma no terminada - en la mayoría de los casos - necesita de normativas para la creación y fortalecimiento de las instituciones descentralizadas, para implementar políticas públicas orientadas a mejorar la gobernabilidad con enfoque de género.
La descentralización trae ventajas potenciales en la región:
- El protagonismo de los gobiernos municipales en espacios antes acaparados por el gobierno central.
- Facilita el diálogo entre el gobierno local y sociedad civil y, en consecuencia, la apertura de espacios de participación. Es decir, nuevos actores entran al juego -como las mujeres-, y se abren oportunidades para la iniciativa ciudadana en los espacios locales.
En el proceso de descentralización se intenta de algún modo vincular al sistema político y al Estado, acercando la toma de decisiones y la gestión pública a la ciudadanía; aunque el fundamento para impulsar el proceso, no fue el de vincular estas dos instancias.
Desde el enfoque de género, en un sentido amplio, entonces se podrían abordar diversas temáticas relativas a la gobernabilidad democrática y la descentralización en el sistema de representación; capitaneado por los sistemas electorales y los partidos políticos.
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